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En un matrimonio, el hombre

En un matrimonio, el hombre se quejaba ante su mujer de c mo Dios deber a ser m s equitativo en los roles adjudicados a la pareja.

” Dios m o, ten compasi n de m , mira c mo trabajo tanto, en cambio mi mujer tan tranquila en la casa! Yo dar a cualquier cosa para que hicieras un milagro y convirtieras a mi mujer en m y yo en mi mujer, para que ella aprenda como es la vida de un hombre.

El Creador, en su infinita misericordia, le concedi el milagro. El primer d a en la ma ana corre a levantar los muchachos para que se alisten, a la vez que en la cocina estaba preparando el desayuno para todos, con el que prepar las loncheras, no sin antes haber colocado una ropa en la lavadora y sacar de la nevera lo del almuerzo. Por un lado, termin esta tarea y se subi en el carro a llevarlos al colegio; de regreso pas a surtir de gasolina al carro e ir al banco a cambiarle un cheque al marido.

Al salir de all pudo notar que las horas hab an transcurrido a velocidad luz, por lo que corri velozmente de nuevo a recoger los hijos al colegio; con la misma lleg a la casa para preparar el almuerzo, apurada, para cuando llegaran todos no encontraran retraso en el mismo. Despu s de ste, tuvo que lavar los platos y tender la ropa antes de ir a pagar la luz, el agua y el tel fono donde hab a unas enormes colas a morir, lo que le hizo regresar a las 6:30. Quiso relajarse un poco viendo TV, pero hab a que preparar la cena y planchar una ropita que estaba pendiente y ayudar a los muchachos con la tarea de la escuela.

Por fin, lleg la hora del descanso y a dormir, cosa que no pudo lograr tan r pidamente por que all estaba el marido esper ndola para que cumpliera tambi n con sus deberes de mujer en la cama. Al d a siguiente volvi a clamar a Dios:

” Se or m o, realmente esto es agotador, te ruego me devuelvas a mi condici n normal, por favor!”

Amorosamente se escucha una voz celestial:

“Claro que s , hijo m o, pero tendr s que esperar nueve meses porque anoche quedaste embarazado”.

Aerial Photo Shoot

The scene is a newspaper office. The editor says to one of his photographers, “There’s a fire raging out of control west of town, and I want you to get out there fast. And above all, get some good shots. If that means you have to hire an airplane, just do it. Don’t worry about the expense.”

So, the reporter calls the local FBO and orders a plane. He rushes out to the airport, spots a small aircraft with a young pilot in it, pulls open the door, jumps in and says to the pilot, “Let’s go, take off.”

As directed, the pilot takes off, gets up to altitude, and the reporter then tells him, “See that fire raging to the west? I want you to fly over that and get down as close as you can.”

Incredulous, the pilot says, “You want me to fly over that fire?”

“Sure!”, the reporter says. “I am a photojournalist and that’s why I am here–to take dramatic shots of the fire!”

The pilot looks over with a quizzical look on his face and says, “You mean you’re not the flight instructor?”

Hab a unos chiquillos en el

Hab a unos chiquillos en el hospital porque su mam iba a tener a su tercer hijo.

“Ya viste Rafa, qu es eso?”

“No lo s , Andr s.”

En eso el nuevo beb sale y el galeno como es costumbre le da la nalgada para que empiece a llorar. Los dos ni os asustados:

” Ahhhhhh! Rafael, por qu est llorando?”

“Pues porque le peg .”

S , pero por qu le pega a mi hermanito?”

” Pues ya viste donde fregados estaba escondido!”

Tonto and buffalo

The Lone Ranger and Tonto were riding on the range one day. The two came to a stop, where Tonto jumped off his horse and put his head on the ground to listen to see if anyone was coming.

After a few seconds he rose and said “Buffalo come.”

The Lone Ranger was amazed and proclaimed “Damn you Indians are smart, how the hell did you know there were buffaloes coming?”

Tonto replied, “Face sticky.”

FAITH IN THE LORD

A man was walking in the mountains just enjoying the scenery when he stepped
too close to the edge of the mountain and started to fall. In desperation he
reached out and grabbed a limb of a gnarly old tree hanging onto the side of the
cliff.

Full of fear he assessed his situation. He was about 100 feet down a
shear cliff and about 900 feet from the floor of the canyon below. If he should
slip again he’d plummet to his death. Full of fear, he cries out, “Help me!” But
there was no answer. Again and again he cried out but to no avail. Finally he
yelled, “Is anybody up there?

A deep voice replied, “Yes, I’m up here.”
“Who is it?”
“It’s the Lord.”
“Can you help me?”
“Yes, I can help. Have faith in me.”
“Help me!”
“Let go.”
Looking around the man became full of panic. “What?!?!”
“Have faith in me. Let go. I will catch you.”

“Uh… Is there anybody else up there?”

Pepito se acerca a su

Pepito se acerca a su padre con las calificaciones de la escuela en la mano:

“Aqu est n las calificaciones, pap “.

El progenitor las revisa y exclama sorprendido:

” No puede ser, Pepito, son puros cincos! Esto amerita una golpiza!”

” S , pap , yo s donde vive la maestra!”

Just great!

A nurse walks into a bank to cash a cheque.

She reaches into her handbag and pulls a out a rectal thermometer..

“Great, just great…,” she says to the teller.

“That means some asshole’s got my pen.”

Submitted by Chunks
Edited by Calamjo

Marooned

A shipwrecked sailor spent several years on a deserted island. Then one morning he was thrilled to see a ship offshore and a smaller vessel pulling out toward him. When the boat grounded on the beach, the officer in charge handed the marooned sailor a bundle of newspapers and told him, “With the captain’s compliments. He said to read through these and let us know if you still want to be rescued.”

Estaba Caperucita Roja paseando por

Estaba Caperucita Roja paseando por el bosque, de repente se encuentra con el Lobo Feroz, y este le dice:

“Caperucita, qu llevas en la canastita?”

Caperucita responde:

“Unos bizcochos para mi Abuelita.”

El lobo le dice:

” Me dejas ver?”

“S .”

El lobo empieza a mirar y le dice:

“Pero Caperucita, tienes un pelo en el bizcocho.”

Esta le responde:

“Pues claro, no ves que tengo quince a itos.”